Nuestro Ecuador
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   Asi es Ecuador

Los paisajes cambian a cada paso, desde el terreno montañoso de la provincia de Loja, a las extensiones planas cubiertas de bananeras en la provincia de El Oro, las extensiones arroceras de Los Ríos y Manabí; los cañaverales de Catamayo, La Troncal, el Valle de Salinas de Ibarra; recorrer la serranía mirando las altas montañas, algunas con nieve como el Chimborazo, el Cotopaxi, los Ilinizas. Los campos de maíz y papas del Carchi, los huertos de manzanas, peras, claudias, capulíes de Tungurahua, los campos de cebada y trigo de Alausí, Chimborazo. Las selvas de nuestra amazonía, tanto en la llanura como al pie de la cordillera, donde nacen ríos, uno más hermoso que otro con cascadas, aguas torrentosas y tranquilas, las extensas playas con palmeras, manglares y su brisa fresca.


La gastronomía deleita los paladares: Los maitos o ayampacos en las provincias del oriente, los chontacuros, los secos de guanta, guatusa, hasta lagarto, ancas de rana, acompañados con yucas y para que pase el agua de guayusa, la chicha de chonta. En la sierra los cuyes, el puerco hornado, las chanfainas, la cecina, los llapingachos, los yahuarlocros, las mazamorras, los caldos, ya sean de tronquito o de 31, el repé lojano. Las tortillas de maíz en tiesto, bizcochos, allullas, habas con mellocos, los tamales. En la costa la sopa de ostión, de camarón, los ceviches, el encocao, el pescado recién sacado del mar o del río, el encebollado, etc. Las bebidas como el pájaro azul, el tardón de Mira, el rompenucas de Gualaceo, el siete pingas, la chicha, el puro o los cocteles en la playa.


El dialecto de los ecuatorianos es variable, no es lo mismo escuchar a un carchense que a un cuencano, a un esmeraldeño que a un negro del Chota, a un montubio de Los Ríos que a un campesino de Chimborazo, a un quiteño que a un guayaquileño, a un lojano que a un ibarreño, a un otavaleño que a un kichwa del Napo.


La vestimenta que usan los ecuatorianos igual nos distinguen de cada pueblo: El manabita con su camisa abierta, machete y sombrero de paja toquilla; los saraguros con poncho negro y pantalón negro corto; las cañarejas con sus centros de colores, medias de colores y zapatillas deportivas; las cholas con las faldas anchas y bordadas los filos, sombreros de paja en sus cabezas o en sus manos tejiéndolos; los costeños con ropa ligera, guayaberas, sandalias, y pantalones cortos; las de Tungurahua con anacos oscuros, wallcas en sus cuellos, sombrero pequeño blanqueado y alpargatas; los salasacas con poncho y sombrero negro, pantalón y camisa blanca, y si vamos por cada provincia encontraremos más.


Las fiestas son muchas, especialmente las religiosas ya que cada cantón o pueblo tienen las fiestas de su santo patrono y las de cantonización. Entre ellas: de las vírgenes como la del Cisne, del Rocío, de la Nube, de Baños de Agua Santa, de las Nieves, de la Caridad; las fiestas del Señor del Árbol, del Terremoto, de la Buena Muerte, del Gran Poder, San Juan Bosco, etc, demostrando que somos un país católico y fiestero. No olvidemos la Mama Negra, El Paso del Chagra, la Diablada Pillareña, el Novillo de Bombas, el rodeo montubio y el criollo, el festival de la chonta
Nuestra diversidad climática va desde el cálido seco, donde la tierra nace del inmenso mar, pasando al clima húmedo tropical de la costa, los bosques nublados, bosques lluviosos, los climas de valles, el frío de la serranía, los páramos en las alturas, los arenales y las cumbres de las montañas que llega hasta los 6.310 msnm. del Chimborazo, el nevado más alto del Ecuador. Las selvas en la llanura amazónica con climas cálidos húmedos. En pocas horas de viaje podemos sentir esa diversidad
Una tierra bendecida donde no nos faltan productos durante todo el año, tierras productivas que nos regalan naranjas, papayas, mangos, bananos, arroz, caña, café, cacao y el mar nos da una variedad de pescado y alimentos marinos en la costa; las papas, habas, mellocos, zanahoria, verduras, legumbres, variedad de frutas, la ganadería en la sierra. El oriente nos ofrece la yuca, el plátano, la naranjilla y más frutas; madera, petróleo y minería, aunque esto acaba con nuestro ecosistema pero mantiene la economía del país. Tenemos de todo.


Los bailes y nuestra música como la marimba esmeraldeña, la bomba del Chota, el danzante y el sanjuanito que pone el ritmo contagioso hasta al que no le gusta; las letras poéticas, tristes y “cortavenas” de nuestros albazos, yaravíes y pasillos que ponen melancólico hasta al más alegre; las coloridas danzas que no faltan en ninguna fiesta tradicional y representa a los pueblos, su identidad y costumbres; bailar corriendo con las bandas haciendo la bomba más grande, hace al ecuatoriano único y alegre.
La fauna y flora muy diversa, en las zonas frías las llamas, vicuñas y alpacas, osos de anteojos, venados, en las zonas más bajas la variedad de insectos, aves, muchas especies de colibríes y mariposas, en las partes de la costa no puede faltar las aves que roban la infinidad de peces que sacan los pescadores de nuestro mar, el oriente con sus especies amazónicas como guacamayos, tapires, capibaras, loros chillones, y reptiles y que decir de las islas galápagos donde las especies son únicas en el mundo. La flora desde las chuquiraguas de los páramos, orquídeas por todas las zonas del país, flores de colores, aromas y formas.




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