14 de enero de 2012

 

ENTRE LAGOS, VOLCANES Y MITOLOGÍA CHILOTA

 

Realizar este viaje no sólo es recorrer kilómetros sino descubrir lo que hay en ellos, encontrarse con paisajes, gente, culturas, realidades y vivir la naturaleza intensamente. La fuerza física después de 9.000km aún no se agota. Lo que ha crecido es la fuerza interna para trabajar la paciencia, la voluntad de superar los momentos difíciles al estar lejos de la familia y fuera de nuestro país. Fuertes para superar día a día las dificultades de buscar refugio para pasar las noche bajo algún techo sin pagar, conseguir algunos pesos vendiendo los stickers y las pulseras para nuestros gastos en comida. Fuertes para soportarnos en una convivencia de hermanos con subidas y bajadas pero siempre apoyándonos. Así hemos llegado casi a terminar el cuarto país del recorrido en estos siete meses y nos restan más kilómetros y seis países para compartir con ustedes estas vivencias.


Valdivia es una ciudad diferente y pintoresca a orillas del río Calle Calle, en medio de la selva valdiviana. El mercado fluvial atrae a los turistas, a los valdivianos, a los lobos y cuervos marinos, gaviotas y pelícanos para conseguir la variedad de pescados como el salmón, la merluza y la cantidad de mariscos. El terremoto de 1960 destruyó todo y el mar se adentró dejando estanques y lagunas. Nos adentramos luego por carreteras secundarias en zonas forestales, propiedades de grandes transnacionales y en un fundo pedimos un espacio para colocar la carpa. Nos comparten cazuela de cordero y al día siguiente mataron otra oveja, la sangre de su cuello la recolectan en una fuente con especias, espera que se coagule y como si fuera gelatina nos sirven, se llama Ñachi, acompañada de limón y vino blanco, con muecas la probamos y parece que esa sangre de la garganta ya no pasa.


Los paisajes por esta solitaria carretera son hermosos, la sombra de los árboles nos cobija y el silencio y la paz es interrumpida por los tábanos o coliguachos que nos han acompañado durante varios días. Estos sobrevuelan alrededor de nosotros durante todo el día, son unas moscas gigantes que dan vueltas y vueltas, a veces se posan en el cuerpo y empiezan a chupar la sangre. Cuando se reúnen dos o más de ellos el zumbido es más terrorífico y fastidioso, persiguen a los colores obscuros, los azules y negros, los colores de las maletas de las bicis por eso siempre van con nosotros. La gente que camina pasa también rodeadas de los tábanos y nosotros adoloridos de los hombros por intentar ahuyentarlos llegamos a Río Bueno.
La costumbre de ver en nuestro país a toda la gente en las calles para despedir el año con los viejos, las viudas, el testamento, los canelazos, etc, no se lo vive en Chile; las calles lucen desoladas, las familias reciben el año dentro de sus casas comiendo un asado y esperan para darse el abrazo. En la Compañía de Bomberos de esta comuna nos quedamos a recibir el año, preparamos tallarines para cenar y abrimos un vino que viajaba en las maletas hace algunos días que nos regalaron en una viña. Nos espera un nuevo año que es el plazo para completar este largo recorrido por el continente.


La Región de Los Lagos lleva este nombre porque tiene las reservas de agua más grandes del sur chileno, lagos que se acumulan de los deshielos de la cordillera andina, ahí vemos a un volcán despierto en el Cordón del Caulle y las cumbres contiguas llenas de cenizas. Más al sur resaltan algunas elevaciones que atraen la mirada de quien pasa por sus faldas, el Puntiagudo con su forma de punta y la forma cónica del Volcán Osorno que siempre luce nevado. Parte de la ruta bordea los lagos Puyehue, Ranco y Llanquihue, rojizos atardeceres apagan los días a las 22h00 cubriendo los campos, los bosques y los pueblos pintorescos de arquitectura alemana, casas construidas de madera de pino con sus techos en forma de A, llegamos así a Puerto Varas, una ciudad muy hermosa creada en el siglo XIX por la colonia alemana, en ella resalta la iglesia de San Francisco, las playas en el lago Pellehue, el centro de la ciudad con mucho turismo, aprovechamos para vender por un momento pero los carabineros no nos permiten y debemos retirarnos.


Al extremo sur está Puerto Montt, ciudad de 200.000 puertomontinos, la capital del salmón, en la costanera está Angelmó, un tradicional mercado de artesanías y de mariscos, punto gastronómico de la cocina sureña. Uno de los platos más tradicionales es el curanto al hoyo preparado en la tierra y piedra caliente: choros, almejas, carne de cerdo ahumada, pollo, chorizo, milcao y chapalele (hecho con harina de papas) con un caldillo, limón y pebre, todo esto en un plato para servirse “sentado frente al mar” como dice la canción de los Iracundos.


Con vientos fuertes terminan los 72km de ruta acompañados de una lluvia helada que nos deja tiritando y buscamos refugio para quedarnos, nos resulta difícil que alguien nos abra las puertas, decidimos cruzar de Pargua al otro lado en ferry, el único medio para llegar a la Isla de Chiloé. Acá la única opción a las 22hoo fue la parroquia de Chacau, un padre belga nos ayuda pero debemos pagar por el cuarto, no teníamos otra alternativa que lo de la comida se haga hospedaje. Al día siguiente en Ancud, el problema de hospedaje fue complicado, nos recomiendan al Hogar de Cristo, un albergue al que llegan los indigentes y borrachitos. Nos ceden una habitación de los no alcohólicos junto a un ciego y un anciano. No conciliamos el sueño con sus ronquidos y los gritos de pesadillas que lo tenían, esperamos sólo que amanezca para salir temprano.


Apestosos continuamos recorriendo Chiloé, isla llena de folklor, música, vegetación, identidad y mitologías. Las mitologías son las creencias que las antiguas generaciones interpretaban la vida, con objetos y personajes que ellos lo imaginaban, para citar algunos:


-El Trauco, quien atrae a las mujeres y las deja preñadas, a una mujer embarazada si no sabe quién es el padre, dicen que fue el trauco.
-La viuda, quien atrae a los galanes buenmozos y los lleva a su habitad para satisfacerla sexualmente, luego ellos aparecen en lugares desconocidos.
-La Fiura, mujer fea, enana, de aliento hediondo quien está escondida en el bosque de Chiloé, atrae a los solteros y con su aliento les produce ciática, los deja torcidos cuando los ellos la rechaza.


Así tienen muchos personajes que aún lo mencionan en estos lugares. Ahora estamos en Castro, ciudad pesquera y turística, esperando una barcaza que nos cruce nuevamente hacia el continente, con suerte conseguimos que la Naviera Austral nos patrocine los pasajes altos para ir a Chaitén porque en presupuesto, estamos en negativo. Gracias a unos amigos otavaleños que conocimos en la calle nos ayudan con el alojamiento en esta ciudad y un médico de Manta quien nos atendió con su profesionalismo para dejarnos a punto para seguir en el viaje.


Gracias a Loreto en Valdivia, familia Gutierrez Castro en Los Ulmos, Los bomberos de Río Bueno y Las Cascadas, a Marco y Anita en Puerto Varas, al Alcalde de Puerto Montt y Dalcahue, a José y Zoila de Otavalo en Castro por su hospitalidad. Así también a Verónica Gruezo, Fabián Jara, Évelin Miranda en Ecuador por sus apoyos y a Naviera Austral por el paso en la Barcaza y a Marcelo Fuentes como siempre, anfitrión en Chile.
Saludos desde Castro, rumbo a la Carretera Austral y a Argentina, el quinto país para explorarlo.

 

Mario y César Villegas

BICIECUADOR

Diarios de viaje

LOCACIÓN:

Castro, Isla Chiloé-Chile

 

DÍAS DE VIAJE:

225 días

 

Kms. RECORRIDOS:

9200 kms.